Llevamos cinco años navegando en un mar de incertidumbres.

Nuestro mezcal insignia

El Bigos mayor ya no pudo ver la transformación de su proyecto, se adelantó cuando apenas ni siquiera habíamos zarpado y así, sin el capitán al mando y solo con las herramientas que de él aprendimos aquí continuamos todavía aprendiendo.

Nicodemus dejó su pueblo a los trece años -al menos eso nos contaba- y se lo llevaron a Ciudad de México para buscar según quién sabe quién “un mejor futuro” del que podría tener en Etla, lugar donde nació. Irónicamente su relación con el mar la tuvo en el centro del país y no en Oaxaca.

Platillos deliciosos

Sin experiencia previa alguna, por más de 30 años fue encargado del departamento de pescados y mariscos en lo que fuera Aurrerá, Superama y Carrefour hasta que decidió abrir La Cabaña de Bigos, una pequeña fonda de mariscos en Estado de México donde sirvió platillos por más de 20 años. Cuando llegó la pandemia se vio obligado a cerrar su club y vino a Oaxaca a refugiarse de la amenaza que el SARS-CoV-2 significaba en el área metropolitana de la capital del país. Meses después quiso volver a abrir pero la situación cada día era más complicada.

Entre la depresión y la crisis económica decidió perder casi todo lo que había hecho y cerrar La Cabaña para abrir un espacio en Oaxaca y comenzar de nuevo. A pesar de haber dirigido el primer cargamento de pescado y camarón para la inauguración de Bigos La Pescadería,  el coronavirus ya no le dio chance de iniciar una vez más y se lo llevó a unos días de la apertura.

Después de aquél tiempo oscuro, seguimos navegando con una visión mucho más clara de adónde queremos llegar y con esa misma inquietud de llevar el Bigos al rinconcito de alguna bahía siempre ofreciendo lo mejor de nosotros.

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